Viernes tercera semana de Pascua (5 mayo 2017)

De Corazón a corazón: Hech 9,1-20 (“Yo soy Jesús a quien tú persigues”); Jn 6,52-59 (“Quien me coma, vivirá por mí”)

Contemplación, vivencia, misión: El encuentro con Cristo es una sorpresa que Él mismo hace posible, suscitando en cada corazón el deseo de una vida auténtica. Quien busca la verdad, le busca a Él. Después de un primer encuentro, por la fe y el bautismo, hay que crecer en esta vivencia, no sólo como sintonía, sino especialmente como entrega personal y participación en su misma vida. Es un proceso de continua "conversión" hacia una donación total. Para San Pablo, “la esperanza no decepciona” (Roma 5,5) porque se funda en el amor de Dios. “El fundamento de la esperanza cristiana, es de lo que más fiel y seguro pueda estar, es decir, el amor que Dios mismo siente por cada uno de nosotros” (Papa Francisco, 15 febrero 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La intimidad con Cristo se aprende en sintonía con el Corazón materno de María: "San Luís María Grignion de Montfort proponía a los cristianos la consagración a Cristo por manos de María, como medio eficaz para vivir fielmente el compromiso del bautismo" (S. Juan Pablo II, Redemptoris Mater, n.48).

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