Domingo cuarto de Pascua (7 mayo 2017, Jornada Mundial Vocaciones)

De Corazón a corazón: Hech 2,14.36-41 ("Que cada uno se haga bautizar… recibiréis el don del Espíritu Santo"); 1Pe 2,20-25 ("Cristo sobre la cruz llevó nuestros pecados en su cuerpo… por sus heridas habéis sido curados"); Jn 10,1-10 ("Yo soy la puerta… He venido para que tengan la vida en abundancia… Yo soy el buen Pastor")

Contemplación, vivencia, misión: Cada palabra de la Escritura es una "llamada" que invita a un encuentro íntimo con Cristo, para seguirle y para convertirse en su mensajero. La "vocación" de cada cristiano se vive con autenticidad si Cristo es el punto de referencia. "Jesús llama a sus discípulos a seguirle y los educa con amor y esmero… los invita a entrar en su amistad, a escuchar de cerca su Palabra y a vivir con Él; les enseña la entrega total a Dios y a la difusión de su Reino según la ley del Evangelio" (Benedicto XVI, JMV 2011). “Todos los cristianos han sido constituidos misioneros del Evangelio. El discípulo, en efecto, no recibe el don del amor de Dios como un consuelo privado… simplemente ha sido tocado y trasformado por la alegría de sentirse amado por Dios y no puede guardar esta experiencia solo para sí” (Papa Francisco, Mensaje JMV 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María es "modelo de la disponibilidad a decir «sí» al Señor" (Benedicto XVI). Es "pastora, no jornalera que buscase su propio interés” (S. Juan de Ávila, Sermón 70). “María Santísima, Madre de nuestro Salvador, tuvo la audacia de abrazar este sueño de Dios, poniendo su juventud y su entusiasmo en sus manos” (Papa Francisco, Mensaje JMV)

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