Lunes cuarta semana de Pascua (8 mayo 2017)

De Corazón a corazón: Hech 11,1-18 ("También a los gentiles les ha dado Dios la conversión que lleva a la vida"); Jn 10,1-10 / 11-18 ("El Buen Pastor da la vida por sus ovejas")

Contemplación, vivencia, misión: El amor del Buen Pastor va más allá de nuestros cálculos y clasificaciones. La nueva “vida” que ofrece es su misma vida divina “en abundancia” (Jn 10,10). ¿Por qué no dejarse sorprender y conquistar por su modo de amar? Para él, cada persona es un pensamiento de Dios Amor, que nos ha elegido e “injertado” a todos en Cristo para hacernos su “complemento”. Cristo nos “conoce amando”, con el mismo amor con que el Padre le ama a él en el Espíritu Santo.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: San Juan Ávila, a la pregunta “¿qué haré para tener devoción a la Virgen?”, respondía: “¿No le tenéis devoción? Harto mal tenéis; harto bien os falta; más querría estar sin pellejo que sin devoción a María… Quererla bien y no imitarla, poco aprovecha" (Sermón 63). Ella nos prepara para recibir y ser coherentes con la nueva “vida” comunicada por Jesús.

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