Martes cuarta semana de Pascua (9 mayo 2017)

De Corazón a corazón: Hech 11,19-26 (“Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de cristianos”); Jn 10,22-30 (“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen… Mi Padre me las ha dado”)

Contemplación, vivencia, misión: Escuchar y seguir es la clave de toda vocación "cristiana". Encerrase en las propias preferencias, equivaldría a construirse sobre arenas movedizas. El ser humano se realiza amando. Y cuando Cristo llama, quien le escucha y le sigue se fundamenta sobre la roca del verdadero Amigo que nunca abandona. Cuando un cristiano hace de la vida un "sí", Jesús nace en él y, por él, en muchos corazones. “La gran esperanza hunde sus raíces en la fe, y justamente por esto es capaz de ir más allá de toda esperanza. Sí, porque no se funda en nuestra palabra, sino en la Palabra de Dios” (Papa Francisco, 2 marzo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La vocación de seguir a Cristo se guarda en el Corazón de su Madre, que es también nuestra, como parte integrante de su misma maternidad. “Mirémonos, padres, de pies a cabeza, ánima y cuerpo, y vernos hemos hechos semejables a la sacratísima Virgen María, que con sus palabras trajo a Dios a su vientre… Y el sacerdote le trae con las palabras de la consagración" (S. Juan de Ávila, Plática 1ª).

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