San Juan de Ávila (10 mayo 2017)

De Corazón a corazón: 1Cor 2,1-7 (“No quise saber entre vosotros sino a Jesucristo, y éste crucificado”); Lc 10,1-9 (“Los envió de dos en dos… donde él había de ir… La mies es mucha, los obreros pocos… orad… no llevéis bolsa”)

Contemplación, vivencia, misión: San Juan de Ávila es una exégesis viva del evangelio, al estilo de San Pablo. Se sabe amado por Él, no puede prescindir de Él, no antepone nada a su amor. La fecundidad de su vida apostólica radica en la sintonía de amor con Cristo: amarle y hacerle amar. “¡Oh cruz, hazme lugar, y recibe mi cuerpo, y deja el de mi Señor!” (Tratado del amor de Dios). “En cruz murió el Señor por las almas; hacienda, honra, fama y a su propia Madre dejó por cumplir con ellas” (Sermón 81). En su epitafio se resume su vida apostólica: “Segador era… a Cristo di siempre constante cosecha de sus mieses abundante” (Epitafio, Montilla).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Somos fruto de sus entrañas, bajo la acción del mismo Espíritu Santo que formó a Jesús en ella. “Pastora, no jornalera que buscase su propio interés, pues que amaba tanto a las ovejas, que, después de haber dado por la vida de ellas la vida de su amantísimo Hijo, diera de muy buena gana su vida propia, si necesidad de ella tuvieran” (Sermón 70).

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