Jueves cuarta semana de Pascua (11 mayo 2017)

De Corazón a corazón: Hech 13,13-25 (“Dios ha suscitado un Salvador, Jesús”); Jn 13,16-20 (“Yo conozco a los que he elegido… el que acoja a quien yo envíe, me acoge a mí”)

Contemplación, vivencia, misión: En realidad, no hay "salvación" plena si no es en "Jesús" ("Salvador"). Dios Amor ha sembrado semillas y huellas de esta salvación en todos los pueblos; pero todas estas semillas llevan a Jesús, el único "Salvador". El que sigue al Señor, está llamado a ser su transparencia y destello. Nos ha elegido para amarle y hacerle amar. Entonces la vida ordinaria se hace fecunda en el gozo de la esperanza. “Abran sus corazones y esta fuerza de Dios llevará adelante y hará cosas milagrosas y les enseñará que cosa es la esperanza. Este es el único precio: abrir el corazón a la fe y Él hará el resto” (Papa Francisco 2 marzo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La vocación apostólica se tiene que vivir con el "amor maternal" de María y de la Iglesia: "La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor maternal con que es necesario que estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres" (LG 65; cfr. RMi 92).

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