Lunes quinta semana de Pascua (15 mayo 2017)

De Corazón a corazón: Hech 14,5-18 ("Anunciaban la Buena Nueva… Os predicamos que os volváis al Dios vivo"); Jn 14,21-26 ("Si alguno me ama, yo me manifestaré a él… mi Padre le amará, vendremos a él y haremos en el nuestra morada")

Contemplación, vivencia, misión: Lo más hermoso que nos ha regalado Dios es ser sus hijos, participar de su misma vida, tenerle presente en nosotros mismos como en su propio “hogar”, donde él convive y se da a sí mismo. Es la “Buena Nueva” que nos ha traído Jesús. Si amamos al Hijo de Dios hecho nuestro hermano, le conocemos de verdad y entramos a forma parte de la familia de Dios “vivo” que es “Amor”: Padre, Hijo y Espíritu Santo. “Si Cristo está vivo y habita en nosotros, en nuestro corazón, entonces debemos también dejar que se haga visible, no esconderlo, y que actúe en nosotros… Es el anuncio del amor de Dios, un amor infinito, que no se termina, que no disminuye jamás y que constituye el verdadero fundamento de nuestra esperanza” (Papa Francisco, 5 marzo 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Con ella aprendemos a vivir con Dios como en el "hogar" de Nazaret, la "casa solariega" de la Sagrada Familia. "Cercana a Cristo, junto con José, en la vida oculta de Nazaret, presente al lado del Hijo en los momentos cruciales de su vida pública, la Virgen es maestra de seguimiento incondicional y de servicio asiduo" (San Juan Pablo II, Vita Consecrata 28)

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