Martes quinta semana de Pascua (16 mayo 2017)

De Corazón a corazón: Hech 14,19-28 (“Es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios”); Jn 14,27-31 (“No se turbe vuestro corazón… Me voy y volveré a vosotros”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida es un juego de luces y sombras, de presencias y ausencias. Jesús es la clave: cuando sentimos su ausencia, es que está más presente para hacernos colaboradores de la redención. La salvación del mundo no se realiza sin la ofrenda de la propia vida (cfr. Heb 9,22). Sería iluso quien quisiera cambiar el mundo sin cambiar su corazón. “Nuestra esperanza es una Persona, es el Señor Jesús que lo reconocemos vivo y presente en nosotros y en nuestros hermanos, porque Cristo ha resucitado” (Papa Francisco, 5 marzo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: “Se consagró totalmente a sí misma, cual, esclava del Señor, a la Persona y a la obra de su Hijo, sirviendo al misterio de la Redención con El y bajo El, por la gracia de Dios omnipotente” (LG 56). “Miramos a María, Madre de la esperanza. María ha vivido más de una noche en su camino de madre” (Papa Francisco 10 mayo 2017).

Anuncios

Los comentarios están cerrados.