Domingo sexto de Pascua, Año A (21 mayo 2017)

De Corazón a corazón: Hech 8,5-8.14-17 (Conversión en Samaría: "Oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo"); 1Pe 3,15-18 ("Cristo, para llevarnos a Dios, murió… justo por los injustos"); Jn 14,15-21 ("El Espíritu de la verdad mora en vosotros… Si alguno me ama, yo me manifestaré a él")

Contemplación, vivencia, misión: La vida que Cristo nos comunica con su muerte y resurrección, es "vida nueva" (Rom 6,4), vida "según el Espíritu" (Gal 5,25). Es la misma vida divina participada, "por Cristo y en el Espíritu", que nos da "acceso al Padre" (Ef 2,18). Por gracia, "formamos parte de la familia de Dios" (Ef 2,19). Jesús pide encuentro, relación personal, aceptación de su mensaje y vivencia personal y comunitaria. En su corazón sólo se entra con la ciencia del amor. “Cuando elegimos la esperanza de Jesús, poco a poco descubrimos que el modo de vivir vencedor es aquel de la semilla, aquel del amor humilde. No hay otra vía para vencer el mal y dar esperanza al mundo” (Papa Francisco, 12 abril 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Es difícil curar de nuestras actitudes enfermizas y de nuestras preferencias atrofiantes. Cristo nos dio a su Madre como "Madre de misericordia" y "enfermera del hospital de la misericordia de Dios" (S. Juan de Ávila, Sermón 60).

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