Lunes sexta semana de Pascua (22 mayo 2017)

De Corazón a corazón: Hech 16,11-15 (“A Lidia… el Señor le abrió el corazón para que se adhiriese a las palabras de Pablo”); Jn 15,26-16,4 (“El Espíritu dará testimonio de mí… también vosotros daréis testimonio”)

Contemplación, vivencia, misión: El mismo Espíritu de amor que, de algún modo, ya se derramó en la creación entera, se nos comunica ahora como participación en la misma vida divina de Dios Amor. Este amor es el único que puede abrir el corazón humano para recibir al mismo Jesús como Palabra personal del Padre. A Jesús sólo se le conoce amando. La prueba de “conocer” a Jesús y de haberle encontrado, es la capacidad de transformar la propia vida en verdadera donación. “Jesús ha traído al mundo una esperanza nueva y lo ha hecho a la manera de la semilla: se ha hecho pequeño… como un grano de trigo; ha dejado su gloria celestial para venir entre nosotros: ha “caído en la tierra”… Justamente ahí… ha germinado la esperanza” (Papa Francisco, 12 abril 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María "es muy amiga del Espíritu Santo, y Él de ella. En sus entrañas el incomprensible cupo… y esto todo por obra del Espíritu Santo… Conoce muy bien el Espíritu Santo las entrañas de la Virgen, conoce muy bien aquel su corazón tan limpísimo" (S. Juan de Ávila, Sermón 30).

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