Martes semana séptima de Pascua (30 mayo 2017, S. Fernando)

De Corazón a corazón: Hech 20,17-27 (28) (“Soy prisionero del Espíritu… tened cuidado de la grey… que Dios se adquirió con la sangre de su propio Hijo”); Jn 17,1-11 (“Yo te he glorificado… los que tú me has dado… son mi gloria-expresión”)

Contemplación, vivencia, misión: Pablo siguió siempre las inspiraciones del Espíritu Santo, que hace de cada apóstol una transparencia o signo visible de Jesús Resucitado. San Juan de Ávila, comentando la doctrina paulina de Rom 8,9, dice: “No has de vivir, hermano, por tu seso, ni por tu voluntad, ni por tu juicio; por Espíritu de Cristo has de vivir” (Sermón 28). Las “almas” se conquistan con fidelidad gozosa y generosa al Espíritu de amor. “Cuando Dios toca el corazón de un joven o de una joven, se vuelven capaces de grandes obras” (Papa Francisco, Mensaje JMJ 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Podemos intuir el “eco” que produjeron las palabras de la oración sacerdotal de Jesús en el Corazón materno de María, a quien el Señor, el día de su Ascensión, había encomendado cuidar de todos sus discípulos y “mecer la cuna de la Iglesia naciente” (Bta. María Inés Teresa Arias).

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