Jueves semana séptima de Pascua (1 junio 2017)

De Corazón a corazón: Hech 22,30;23,6-11 (“Se me juzga por esperar la resurrección de los muertos… Has dado testimonio de mí”); Jn 17,20-26 (“Como tú Padre en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea… los has amado como a mi… yo estoy en ellos”)

Contemplación, vivencia, misión: Pablo fue siempre un destello de Cristo Resucitado. Su testimonio dejó huella imborrable, desde Jersualén hasta Roma. Un corazón unificado en el amor a Cristo y una comunidad unificada con Cristo en medio, es la garantía de una fe vivida que no hace rebajas a la entrega. El mandato del amor, puesto en práctica en la fraternidad, es un signo eficaz de santificación y de evangelización.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: En el Cenáculo, preparando la venida del Espíritu Santo, resonaba en el Corazón de María y de los discípulos, la oración de Jesús al Padre: "Los has amado como a mi… yo estoy en ellos". Era la explicación del encargo recibido en el Calvario: "He aquí a tu hijo… he aquí a tu Madre". Su amor de Madre y nuestro amor de hijos, está impregnado del amor que nos tiene a todos el Señor.

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