Viernes semana séptima de Pascua (2 junio 2017)

De Corazón a corazón: Hech 25,13-21 (“Jesús… de quien Pablo dice que vive”); Jn 21,15-19 (“¿Me amas más?… Apacienta mis ovejas… Sígueme”)

Contemplación, vivencia, misión: Los Apóstoles vivían pendientes de la presencia real de Cristo resucitado. Su primer encuentro se actualizaba continuamente en la vida ordinaria. Al Señor se le ama en la medida en que uno se preocupa por hacerle amar. El pasado, que tiene sus luces y sus sombras, queda diluido y transformado en el Corazón de Cristo Amigo. “De María se dice que conservaba todas las cosas, meditándolas en su corazón (cfr. Lc2,19.51)… nos enseña con su ejemplo a conservar la memoria de los acontecimientos de la vida, y también a reunirlos, recomponiendo la unidad de los fragmentos, que unidos pueden formar un mosaico” (Papa Francisco, Mensaje JMJ 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El examen de amor para la misión recuerda la declaración de amistad mutua en la Última Cena (cfr. Jn 15). El último "sígueme" recuerda el "seguimiento" evangélico de Cristo "con su Madre" (Jn 2,12). “Nuestra historia personal forma parte de una larga estela, de un camino comunitario que nos ha precedido durante siglos. Como María, pertenecemos a un pueblo” (Papa Francisco, Mensaje JMJ 2017).

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