CRISTO SACERDOTE Y VÍCTIMA (8 junio 2017)

De Corazón a corazón: Is 52,13-53,12 (“Fue traspasado por nuestros pecados”) / Heb 10,12-23 (“Tenemos un Sumo Sacerdote”); Sal 39 (“Aquí estoy para hacer tu voluntad”); Lc 22,14-20 (“Copa de la Nueva Alianza, sellada con mi sangre”)

Contemplación, vivencia, misión: Desde el seno de María (“vengo para hacer tu voluntad”) hasta la cruz (“en tus manos, Padre”) y ahora en el cielo, Jesús asume la historia humana como parte de su misma historia. Es el único “Mediador” como Dios hecho hombre, único Salvador. Su oblación consiste en un “sí” a los planes de Dios sobre la humanidad. Así ha sellado definitivamente con su sangre (vida donada en plenitud) el “pacto de amor” (Alianza).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Participamos de su mismo sacerdocio (por el bautismo, confirmación, Orden) y hacemos de nuestra vida un “sí” como el de María, “Madre del Sumo y Eterno Sacerdote” (Presbyterorum Ordinis, n.18). Nos pide unirnos a su oblación: “Por ellos yo me inmolo” (Jn 17,19).“María… ha sido llamada a la educación del único y eterno Sacerdote, dócil y sumiso a su autoridad materna” (PDV 82).

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