CORAZÓN DE JESÚS, SINTONÍA PARA SER SIGNO DE CÓMO AMA ÉL

Vivir en sintonía con los “sentimientos” o amores de Cristo:

“El amor de Cristo excede todo conocimiento” (Ef 3,19). Los sentimientos de Cristo se van expresando de diversas maneras: compasión (Mt 15,32), admiración (Mt 8,10), gozo y agradecimiento (Lc 10,21), queja por incredulidad (Mt 15,8-9), tristeza (Mt 26,37-39), amistad (Jn 15,13-16), invitación a creer (Jn 20, 27-29). “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,29).

Resumen de su vida y mensaje: el Costado o Corazón abierto en la cruz:

El discípulo amado (que había reclinado su cabeza sobre su pecho: Jn 13,23-25) quiere resumir el símbolo de su amor sacrificial, al que hay que mirar con fe (Jn 19,34-37), para descubrir allí la fuente del “agua viva” (Jn 7,37-39). “Sangre” indica una vida donada en sacrificio; “agua” es el símbolo de la vida nueva en el Espíritu (cfr. Jn 3,5; 7,39). Jesús resucitado, al aparecer a sus discípulos, comunicó el Espíritu Santo mostrando sus manos y su costado abierto (cfr. Jn 20,20-22.27). “Del costado de Cristo, muerto en crus, nació el sacramento admirable de la Iglesia entera” (Sacrosantum Concilium n.5). El Corazón de Cristo es “la síntesis de todo el misterio de nuestra redención”, porque “a nuestro divino Redentor le clavó en la cruz la fuerza de su amor” (Pío XII, Haurietis Aquas).

El camino para entrar en su Corazón:

Un camino espiritual: por sus pies (purificación) y sus manos (iluminación), para entrar en su Corazón (unión). El amor de Jesús: divino, humano, espiritual y sensible. Nuestra respuesta a su amor: confianza, reparación, entrega.

Vivir el amor de Cristo al estilo de San Pablo: “El amor de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron. Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (1Cor 5,14-15). “Tened los mismos sentimientos de Cristo Jesús” (Fil 2,5)

“Ven conmigo a la soledad de tu corazón, pues en él quiero yo edificar una celda en donde… pueda yo vivir como Dueño absoluto”. “Señor… Dame que te ame, Dios mío, como tú mismo me amas! ¡Dame que te ame con el corazón de María, tu dulce Madre y mía! Que mi vida sea un programa de amor” (Bta. María Inés Teresa).

Anuncios

Los comentarios están cerrados.