SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (viernes 23 junio 2017)

De Corazón a corazón: Deut 7,6-11 ("El Señor te ha elegido para que seas el pueblo de su heredad personal… por el amor que os tiene") ; 1Jn 4,7-16 ("Dios es Amor… nos envió a su Hijo para que vivamos por él"); Mt 11,25-30 ("Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón")

Contemplación Vivencia Misión: Cuando Jesús habló de su Corazón “manso y humilde” (Mt 11,29), manifestó el significado del momento en que abrieron su costado (su Corazón) con una lanza, y del que salió “sangre y agua” (Jn 19,34). Su vida fue siempre “donada” (“sangre”), para comunicarnos una vida nueva, su misma vida divina (“agua”). Así nos ama Dios, dándose él, con “lazos de amor” (Os 11,4) y corazón materno. Es un amor que “supera todo conocimiento” (Ef 3,19). “A veces el cántaro se convierte en una pesada cruz, pero fue precisamente en la cruz donde, traspasado, el Señor se nos entregó como fuente de agua viva. ¡No nos dejemos robar la esperanza!” (Papa Francisco, Evangelii Gaudiium, n.86)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El compromiso de vivir en sintonía con los latidos del Corazón de Jesús por la santificación de todos los bautizados y especialmente de todos los sacerdotes, se inspira en su oración sacerdotal: “Padre… los que tú me has dado… son mi expresión (mi gloria)… YO ME INMOLO POR ELLOS para que sean santos… que sean uno como nosotros… les amas como a mí… yo estoy en ellos” (Jn 17,10-28). Son palabras que encontraron eco en el Corazón materno de María y ahora en el de la Iglesia.

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