Martes semana 13ª Tiempo Odinario (4 julio 2017)

De Corazón a corazón: Gen 19,15-29 (Huida de Lot: “No mires atrás”; destrucción de Sodoma y Gomorra; la mujer de Lot miró hacia atrás); Mt 8,23-27 (“Señor, sálvanos… Hombres de poca fe”).

Contemplación, vivencia, misión: La Iglesia, como “familia” de Jesús, es siempre como una barca que pasa sus momentos de tempestad. El mismo “tiempo”, como todos los dones de Dios, no es un don definitivo, sino un ensayo para recibir al mismo Dios. El “paso” de sus dones al mismo Dios es casi siempre doloroso. Parece silencio y ausencia. Pero todo es necesario para “volver” al Corazón de Dios. Jesús nos examina de amor. La fe, la confianza y el amor van disipando el “miedo”, pero las sorpresas son constantes y hay que afrontarlas con humildad y apoyados en él: “Todo lo puedo en aquel que me conforta” (Fil 4,13).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Ella caminó siempre hacia adelante, llena de fe y esperanza, traduciendo su “sí” en donación: hacia Ain Karim, hacia Belén, hacia Egipto, regreso a Nazaret, hacia Caná y el seguimiento evangélico, hacia el Calvario y Pentecostés, siempre como camino de “Pascua” (cfr. Lc 2,41), dejándose sorprender por Jesús sin adelantarse a Él. “Que la Virgen nos ayude a decir nuestro «sí» en la urgencia de hacer resonar la Buena Nueva de Jesús en nuestro tiempo” (Mensaje Domund 2017).

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