Lunes semana 14ª Tiempo Ordinario (10 julio 2017)

De Corazón a corazón: Gen 28,10-22 (El sueño de Jacob sobre la visión de la escalera: “Yo soy el Señor, Dios de tu padre Abraham y de Isaac… estoy contigo”); Mt 9,18-26 (Jesús cura a una mujer enferma – “tu fe te ha salvado” – y resucita a la hija de Jairo)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús sigue entrando en el espacio de nuestra intimidad. La “hemorroísa” supo ganarse la confianza, tocando con fe la orla del manto de Jesús. Jairo consiguió la resurrección de su hija. Nuestra vida, toda entera, le interesa a Jesús, como parte de su biografía. Todo lo que ha creado Dios, también los ángeles, está a nuestro servicio de comunión familiar y fraterna. Injertados en Jesús, hasta los “ángeles”, como cualquier don de Dios, construyen con nosotros el “Cuerpo” o familia de Jesús. “La esperanza (además de un ancla) es de verdad como una vela; esa recoge el viento del Espíritu Santo y la transforma en fuerza motriz que empuja la nave, según sea el caso, al mar o a la orilla” (Papa Francisco, 31 mayo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Las manos de María habían envuelto a Jesús en pañales (cfr. Lc 2,7). Su confianza en Caná, ante una aparente negativa (cfr. Jn 2,4), se expresa en la indicación que ahora nos dirige a nosotros: “Haced lo que él os diga” (Jn 2,5). El milagro de cambiar el corazón es siempre posible, si está ella.

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