San Benito Abad (11 julio 2017)

 De Corazón, a corazón: Prov 2,1-9 (“Presta tus oídos a la sabiduría… Entenderás el temor del Señor… Es el Señor quien da la sabiduría”); Mt 19,27-29 (“Lo hemos dejado todo y e hemos seguido”).

Contemplación, vivencia, misión: La verdadera sabiduría es la “ciencia del amor”: no anteponer nada al amor de Cristo. En él y con él se vive en la sabiduría de la trascendencia: más allá de los dones de Dios, está el mismo Dios, que se da a sí mismo como un don definitivo. Entrando en esta intimidad con Dios (“oración”), se encuentra sentido al “trabajo”. La vida se hace peregrinación con los demás hermanos y “hospedería” para todos ellos. Es el mismo Cristo quien todos los días llama a nuestra puerta.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: En todo hogar cristiano y en todo “monasterio”, resuena la “Salve Regina… esperanza nuestra”, como saludo a la Madre del Señor y nuestra Madre. Sin ella, no habría verdadero hogar ni verdadera familia.

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