Miércoles semana 14ª Tiempo Ordinario (12 julio 2017)

De Corazón a corazón: Gen 41,55-57; 42,5-7.17-24 (“Id a José”; encuentro de José con sus hermanos); Mt 10,1-7 (Nombramiento y envío de los Apóstoles: “Id proclamando que el Reino de los cielos está cerca”).

Contemplación, vivencia, misión: La vida tiene sentido cuando se inserta en el mismo proyecto misionero de Cristo. Urge vivir y anunciar el proyecto de Dios Amor para toda la humanidad y para cada persona en particular. Todos estamos llamados a ser para los otros un signo y una ayuda de este proyecto. Se necesita solidaridad (comunión), gratuidad (dar y darse), responsabilidad (nadie crece solo). Hay que aprender a perdonar generosamente, a recibir el perdón y a perdonarse con humildad. “Siembra esperanza: siembra el bálsamo de esperanza, siembre el perfume de esperanza y no el vinagre de la amargura y de la falta de esperanza” (Papa Francisco, 31 mayo 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El grupo de los Apóstoles acudió con Jesús a las bodas de Caná, donde ya había sido convidada su Madre (cfr. Jn 2). Ahí les pudo conocer ella, como luego también en el Cenáculo, al menos en la preparación de Pentecostés (cfr. Hech 1,14). En ellos veía una prolongación de Jesús o un “Jesús viviente” (por hacer).

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