Viernes semana 14ª Tiempo Ordinario (14 julio 2017, S. Camilo)

De Corazón a corazón: Gen 46,1-7.28-30 (Jacob con su familia baja a Egipto y encuentra a José); Mt 10,16-23 (“Os entregarán a los tribunales… para que deis testimonio… Será el Espíritu de vuestro Padre el que hablará por vosotros”)

Contemplación, vivencia, misión: El Evangelio sólo puede leerse o escucharse desde los latidos del Corazón de Jesús. Dificultades las habrá siempre, pero él está presente viviéndolas con nosotros, con actitud de “cordero” inmolado, que ama dándose él. Las dificultades no se vencen mordiendo, sino amando con más intensidad. Esto sólo es posible bajo la acción del Espíritu de amor. La historia de cada ser humano (como la de Jacob o de José) es historia de gracia y amor, de presencia especial de Dios, dentro de la historia global de salvación, en el  mismo proyecto de la vida de Jesús.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El mismo Espíritu Santo que hizo posible la concepción virginal de María, es quien guió toda su vida para ser discípula, destello e instrumento de Cristo. “El don del espíritu Santo… nos haga derrochar esperanza con todos aquellos que están más necesitados, los más descartados y por todos aquellos que tienen necesidad” (Papa Francisco 31 mayo 2017).

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