Domingo 15º Tiempo Ordinario (16 julio, Virgen del Carmen)

De Corazón a corazón: Is 55,10-11 (“La Palabra que sale de mi boca no vuelve a mí sin resultado”); Rom 8,18-23 (“Poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior esperando la redención”); Mt 13,1-23 (“Salió un sembrador a sembrar… muchos profetas quisieron oír lo que vosotros oís… Tierra buena es… el que oye la palabra y la cumple”)

Contemplación, vivencia, misión: Todo el año Jesús va sembrando su Palabra en nuestro corazón. Es Él mismo que entra en nuestro modo de pensar, sentir y amar. El Evangelio acontece todos los días y, en cierto modo, se agranda o crece al hacerse vida en nosotros. El Espíritu Santo que formó a Jesús en el seno de María, es quien inspira la Palabra y la hace germinar en nuestras vidas. En el Espíritu, por Cristo, ya podemos decir “Padre” a Dios. “Invocar a Dios como Padre, nos pone en una relación de confianza con Él, como un niño que se dirige a su papá, sabiendo que es amado y cuidado por él” (Papa Francisco, 7 junio 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: La Iglesia se ha sentido siempre identificada con María, para recibir al “Verbo” (la Palabra) y transmitirlo al mundo. En la “tierra buena” de nuestro corazón debe germinar la “buena semilla”. Si no está María, no nace Jesús, ni en nosotros ni en los demás.

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