Jueves semana 15ª Tiempo Ordinario (20 julio 2017)

De Corazón a corazón: Ex 3,13-20 (“Yo soy el que soy”); Mt 11,28-30 (“Venid a mí todos los que estáis fatigados y atribulados, y yo os aliviaré”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús ha venido para “todos”, para la “muchedumbre”, para toda la humanidad. No excluye a nadie e invita de modo especial a los que se sienten agobiados, débiles, pecadores, enfermos… La solución es el mismo Jesús, “manso y humilde de corazón”. Ante las dificultades, no sirve la agresividad, ni la indiferencia, ni el desánimo; hay que transformarlas en una nueva posibilidad de amar y de darse. La paz nace en el corazón cuando se reacciona amando. La sonrisa verdadera, que gana todas las guerras y desarma todas las tensiones, nace de un corazón unificado por el amor en Cristo.

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Sólo Él “es”: “Yo soy” (luz, verdad, vida, camino, puerta, pastor)… La presencia activa y materna de María hace posible la actitud de recibir a Jesús en el corazón y comunicarlo a los demás, dando seguridad y sentido a la vida. “Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo” (Fil 3,20).

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