Lunes semana 16ª Tiempo Ordinario (24 julio 2017)

De Corazón a corazón: Ex 14,5-18 (“El Señor combatirá por vosotros”); Canto: 15,1-6 (“El Señor es mi fuerza y mi salvación”); Mt 12,38-42 (“No se os dará otro signo que el del profeta Jonás”)

Contemplación, vivencia, misión: La clave para interpretar la historia personal y comunitaria es el “misterio pascual” de Jesús, su muerte y resurrección (el “signo de Jonás”). El paso del mar Rojo era figura del “bautismo”, como “inserción” en Jesús, para entrar en relación íntima con él, imitarle, configurarse con él. La vida es plena y auténtica, sólo cuando es vida en Cristo. Las persecuciones o malentendidos, también quedan incluidos en la Providencia de Dios, Padre y Salvador de todos (de “egipcios” y de “israelitas”). “Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sería propiamente « vida ». Empieza a intuir qué quiere decir la palabra esperanza que hemos encontrado en el rito del Bautismo… Entonces « vivimos »” (Spe Salvi, n.27).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: En el “Magníficat”, María canta la “fuerza” misericordiosa de Dios hacia su pueblo Israel, como signo de salvación para todos los pueblos. Estará bien acostumbrarse a rezar el “Magníficat” teniendo en cuenta el ambiente multicultural y multirreligioso que nos rodea.

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