Lunes semana 17ª Tiempo Ordinario (31 julio, S. Ignacio de Loyola)

De Corazón a corazón: Ex 32,15-24.30-34 (La adoración del becerro de oro); Mt 13,31-35 (“El Reino de los cielos… grano de mostaza… levadura”)

Contemplación, vivencia, misión: Las obras de Dios son a la medida de su amor. Por esto desbordan nuestros esquemas, cálculos y preferencias. El grano de mostaza y el puñado de levadura son el “microcosmos” de las maravillas divinas en la historia de salvación, que tiene sus preferencias en los “pobres” y en la vida ocultad de Nazaret. Cuando se busca a Dios interesadamente, se corre el riesgo de convertir nuestras falsas esperanzas en un ídolo. Dios permite que se nos vayan cayendo esos ídolos que originan todas las tragedias humanas y toda las guerras. “Un mundo que tiene que crear su justicia por sí mismo es un mundo sin esperanza” (Spe Salvi,n.42).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María preparaba “el pan nuestro de cada día” poniendo un puñado de levadura en la masa de harina. Este trabajo sencillo de Nazaret le hacía vivir en sintonía con “el pan de vida” que es Jesús. Uno es levadura evangélica en la medida en que sea pan partido.

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