Miércoles semana 17ª Tiempo Ordinario (2 agosto 2017)

De Corazón a corazón: Ex 34,29-35 (Moisés con el rostro luminoso y cubierto); Mt 13,44-45 (Quien encuentra en tesoro escondido, “por la alegría que le da, vende todo lo que tiene y compra aquel campo”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús es siempre el tesoro escondido y la perla fina, esperando en el corazón del ser humano y en cada recodo del camino histórico de la humanidad. Vive cercano y parece ausente. La luz deslumbrante en el rostro de Moisés es una anticipación del rostro de Jesús que quedará transfigurado en el Tabor y que se mostrará con toda su compasión ante los leprosos, la muchedumbre hambrienta y Jerusalén que no le quiere recibir. Pero no hay quien cancele su presencia amorosa en el corazón de cada persona. Todo ser humano busca siempre la verdad y el bien. “La promesa de Cristo, no es solamente una realidad esperada sino una verdadera presencia” (Spe Salvi, n.8).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: A Jesús, “tesoro escondido”, se le encuentra esperando en el propio corazón. Quien “medita” sus palabras con el “corazón” abierto como María (cfr. Lc 2,19.51), le encuentra como Camino, Verdad y Vida.

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