Viernes semana 17ª Tiempo Odinario (4 agosto, Sto Cura de Ars)

De Corazón a corazón: Lv 23,1-37 (Fiestas del año en el A.T.); Mt 13,54-58 (“Es el hijo del carpintero… su madre se llama María… Se escandalizaban de él”)

Contemplación, vivencia, misión: En Nazaret Jesús fue siempre el hijo del carpintero José; su madre era María. Pero esta realidad de gracia no se entendió (ni suele entenderse), porque Dios ama de modo siempre nuevo: se nos hace presente dándose más allá de nuestros esquemas y clasificaciones. Treinta años aparentemente perdidos, así es el modo de amar de Jesús. La vida, con él, es siempre una fiesta de Pascua, de camino hacia un encuentro definitivo. Así han vivido los santos: “De la esperanza de estas personas tocadas por Cristo ha brotado esperanza para otros que vivían en la oscuridad y sin esperanza” (Spe Salvi, n.8).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Él es capaz de elevar nuestra vida ordinaria a la altura de Nazaret: una vida escondida con él como María y José. “Entre los pucheros anda Dios” (Sta. Teresa sobre Sta. Marta).

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