TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR (6 agosto 2017)

De Corazón a corazón: Dan 7,9-10.13-14 (“Su vestidura blanca como la nieve… como un hijo de hombre”) / 2Pe 1,16-19 (“Escuchamos esta voz estando con él en el monte santo”); (Año A) Mt 17,1-9 (“Se transfiguró delante de ellos”).

Contemplación, vivencia, misión: Parece que esto tenía que haber ocurrido durante toda su vida, desde su vida oculta en Belén y Nazaret. Pero su “transfiguración” fue sólo en el Tabor (y de otro modo en su bautismo), como anunciando el misterio pascual de su muerte y resurrección. La realidad externa de las cosas y de las personas, tal como las vemos, deja entrever, gracias a Jesús, un misterio de amor, que sólo descubriremos escuchando la Palabra de Dios en el corazón: “Éste es mi Hijo amado”, Jesús “ayer, hoy y siempre” (Apo 13,8). Cada creyente está llamado a ser “un testigo de la esperanza, esa gran esperanza que no se apaga ni siquiera en las noches de la soledad” (Spe Salvi, n.32).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: “Escuchar” no es lo mismo que “oír”. Hay que aprender a admirar, acoger, comprender, acompañar, “meditar en el corazón” como María, para “escuchar”: “Soy yo”, “a mí me lo hicisteis”.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.