Lunes semana 18ª Tiempo Ordinario (7 agosto 2017)

De Corazón a corazón: Num 11,4-15 (Quejas del pueblo en el desierto); Mt 14,13-21 (“Se retiró a un lugar solitario… vio a mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos”)

Contemplación, vivencia, misión: La pedagogía de Jesús es siempre la misma: nos pide nuestro pequeño todo para realizar las maravillas de su gran todo. En él se cumplen no sólo las profecías del A.T., sino también los deseos de salvación que Dios ha sembrado en todos los pueblos. Porque Dios nos lleva a todos en su corazón. Nuestro “desierto” se va convirtiendo en “paraíso” donde Dios Amor nos acompaña. “La esperanza en sentido cristiano es siempre esperanza para los demás. Y es esperanza activa… en el sentido de que mantenemos el mundo abierto a Dios. Sólo así permanece también como esperanza verdaderamente humana” (Spe Salvi, n.34).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: “Nazaret”, para Jesús (con María, José y nosotros incluidos) suena siempre a “compasión” por toda la humanidad. Ahí se anunciaba (y se anuncia) “la gran alegría” del “Salvador” por medio de los signos pobres de una vida cotidiana (Lc 2,10-12).

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