Miércoles semana 18ª Tiempo Ordinario (9 agosto, Sta Teresa Benedicta)

De Corazón a corazón: Num 13,1-2.25; 14,1.26-30.34-35 (La exploración de la tierra prometida y el castigo); Mt 15,21-28 (La mujer cananea: “Ten piedad de mí, Señor… hasta los perritos comen… Mujer, grande es tu fe”)

Contemplación, vivencia, misión: La fe es adhesión al mismo Dios, ahora hecho hombre en Jesús, su Hijo, por obra del Espíritu Santo en el seno de quien fue bienaventurada por haber creído. Hay muchas acechanzas en el camino hacia la tierra prometida y algunos fracasan. Dios puede contagiar esta fe a una pagana como la cananea (Jesús le dijo: “grande es tu fe”). Cuando la fe se convierte en oración humilde y confiada, es garantía de su autenticidad. “Los santos pudieron recorrer el gran camino del ser hombre del mismo modo en que Cristo lo recorrió antes de nosotros, porque estaban repletos de la gran esperanza” (Spe Salvi, n.39).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El camino histórico de la Iglesia necesita mirar e identificarse con “la mujer vestida de sol” (Apoc 12,1), para vivir de su misma fe esperanzada y generosa en la vida cotidiana. (Para Sta. Teresa Benedicta: 1Pe 2,20-25; Jn 4,19-24)

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