Viernes semana 18ª Tiempo Ordinario (11 agosto, Sta Clara)

De Corazón a corazón: Deut 4,32-40 (“El Señor es el verdadero Dios… desde el cielo te ha hecho oír su voz… para que seas feliz”); Mt 16,24-28 (“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios nos examina de amor. Él ama dándose a sí mismo y nos hace el don de poder amarle y amar a los hermanos con su mismo amor. La elección de Israel es fruto de un amor irreversible. Jesús nos invita a seguirle, detrás de él, no delante. Esto supone dejar toda la chatarra por amor a él, porque nadie ni nada le puede suplir. “Como cristianos, nunca deberíamos preguntarnos solamente: ¿Cómo puedo salvarme yo mismo? Deberíamos preguntarnos también: ¿Qué puedo hacer para que otros se salven y para que surja también para ellos la estrella de la esperanza? Entonces habré hecho el máximo también por mi salvación personal” (Spe Salvi, n.48).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Todo santuario mariano es una historia de la presencia activa y materna de María, quien “antecede con su luz al Pueblo de Dios peregrinante como signo de esperanza y de consuelo hasta que llegue el día del Señor” (LG 68).

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