Domingo 19º Tiempo Ordinario (13 agosto 2017)

De Corazón a corazón: 1Re 19,9.11-13 (Dios se muestra a Elías “en el susurro de una brisa suave”); Rom 9,1-5 (“Desearía ser anatema por mis hermanos israelitas… de los cuales procede Cristo según la carne”); Mt 14,22-33 (“Los discípulos… a la otra orilla… Él subió al monte a solas para orar”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios habla por medio de sus dones, también los más sencillos como el “susurro de una brisa suave”. A cada ser humano y a cada pueblo lo lleva en su corazón de Padre. El pueblo de Israel sigue siendo “su” pueblo de modo especial, porque de esa “raíz de Jesé” nació Jesús. Ahora ya todos los pueblos están bendecidos y llamados a encontrar a Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre. Pero hay que aprender a pasar a “la otra orilla”, es decir, a los nuevos planes de Dios Amor sobre toda la humanidad. “Nunca es demasiado tarde para tocar el corazón del otro y nunca es inútil. Así se aclara aún más un elemento importante del concepto cristiano de esperanza” (Spe Salvi, n.48).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Sólo quien entra en el silencio del corazón encuentra la Palabra personal y definitiva de Dios. Es la Palabra pronunciada “en eterno silencio” y ahora ya concebida en el corazón y en el seno de María, figura de la Iglesia.

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