Lunes semana 19ª Tiempo Ordinario (14 agosto, S. Maximiliano Kolbe)

De Corazón a corazón: Deut 10,12-22 (“Tu Dios te pide que sigas sus caminos, que le ames”); Mt 17,22-27 (“El hijo del hombre va a ser entregado, lo matarán y al tercer día resucitará…Se entristecieron”)

Contemplación, vivencia, misión: Es Jesús mismo quien paga por nosotros como “Redentor”, es decir, Esposo enamorado. Nuestra vida la comparte para hacerla su complemento. Dios, que se hace mendigo de amor, gracias a Jesús que vive en nosotros ya puede encontrar en nuestro corazón su mismo amor como eco del suyo. El verdadero creyente en Cristo es testigo del gozo de la esperanza: “Ojalá el mundo actual –que busca a veces con angustia, a veces con esperanza– pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo” (Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, n.80).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Al anuncio de la pasión, los discípulos se entristecieron, olvidando que Jesús anunció también la resurrección. María, en la ausencia y pérdida de Jesús niño, supo admirar y adorar en su corazón el proyecto de entrar y “estar en la casa del Padre” (Lc 2,49), para correr la misma suerte de su Hijo.

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