Sábado semana 19ª Tiempo Ordinario (19 agosto, S. Juan Eudes)

De Corazón a corazón: Jos 24,14-29 (“Servid al Señor con fidelidad… Nosotros serviremos al Señor y escucharemos su voz”); Mt 19,13-15 (“Dejad que los niños vengan a mí… de los que son como ellos es el Reino de los cielos”)

Contemplación, vivencia, misión: La vida es un cruce de dos miradas: Dios que nos mira y habla con amor, y nosotros que estamos invitados a mirarle y escucharle amándole, para ser reflejo de su mirada hacia los demás. Fuera de estas perspectivas, todo es oropel y, a veces, hojarasca. La mirada de un niño refleja admiración, búsqueda, deseo de algo más (su pregunta ansiosa: “¿por qué?”). La vida sería más hermosa si recuperáramos la mirada de un niño donde se refleja la mirada de Dios. “Creemos que cada ser querido, cada amistad, cada buen deseo, cada amor, incluso los más pequeños y descuidados, un día encontrarán su cumplimiento en Dios: ¡esta es la fuerza que nos empuja a abrazar con entusiasmo nuestra vida de todos los días. Y esta es nuestra esperanza” (Papa Fancisco,

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Desde niña, María aprendió de su padres (Joaquín y Ana) a escuchar a Dios y decirle que “sí”. Ante la Palabra del Señor, ella “se admiraba” (Lc 1,28) y se dejaba sorprender.

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