Lunes semana 24ª Tiempo Ordinario (18 septiembre 2017)

De Corazón a corazón: 1Tim 2,1-8 ("Dios, nuestro Salvador, quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad"); Lc 7,1-10 (El centurión de Cafarnaum: "No soy digno de que entres en mi casa")

Contemplación, vivencia, misión: Todo el evangelio suena a universalismo. Jesús se presentó en Cafarnaum como "el pan vivo… para la vida del mundo" (Jn 6,51). El Señor alabó la fe humilde y confiada de un centurión pagano, cuya oración se ha inmortalizado en nuestras celebraciones eucarísticas. "El conocimiento pleno de la verdad" (que es el mismo Jesús) no destruye nada de cuanto Dios ya ha sembrado en todos los corazones: la búsqueda o el deseo de la verdad y del bien. «El misionero está convencido de que existe ya en las personas y en los pueblos, por la acción del Espíritu, una espera… El entusiasmo por anunciar a Cristo deriva de la convicción de responder a esta esperanza» (Evangelii Gaudium, n.265; cita RMi 45).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: De Jesús dijeron, con cierto desprecio, "es hijo de María" (Mc 6,3). Para todo buen hijo, el nombre de su madre es una historia de ternura materna. Jesús, "pan de vida", nos quiere recordar que él se formó en el seno de María.

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