Miércoles semana 24ª Tiempo Ordinario (20 septiembre 2017)

De Corazón a corazón: 1Tim 3,14-16 ("La Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad"); Lc 7,31-35 ("Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros")

Contemplación, vivencia, misión: Jesús era un buen observador de las costumbres, incluso de los juegos de los niños sobre bodas y funerales. Pero las “niñerías” las comentemos principalmente los adultos: todo nos parece mal, si no es como lo hemos previsto y según nuestros baremos y preferencias. Jesús es más allá de toda crítica y valoración humana. Y así quiere a su Iglesia, como “columna” y fundamento de la verdad: pensar, vivir, hablar, servir la Verdad, que es el mismo Jesús. “Las páginas finales de la Biblia nos muestran el horizonte último del camino del creyente: la Jerusalén del Cielo, la Jerusalén celestial. Esta es imaginada antes de todo como una inmensa carpa, donde Dios recibirá a todos los hombres para habitar definitivamente con ellos (Ap 21,3). Y esta es nuestra esperanza” (Papa Francisco, 22 agosto 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: De la "infancia" de Jesús, vivida con María y José, conocemos su caminar anual a la Pascua y su decisión de seguir su vocación según los designios del Padre (cfr. Lc 2,41.49). No había lugar para veleidades.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.