Martes semana 25ª Tiempo Ordinario (26 septiembre 2017)

De Corazón a corazón: Esd 6,7-20 (Orden de reconstruir el templo de Jerusalén); Lc 8,19-21 ("Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen")

Contemplación, vivencia, misión: María compartía con fe, esperanza y amor el anhelo de Jesús de formar su nueva familia. Era familia que se construía escuchando su palabra y conviviendo con él. Así lo había hecho y lo seguía haciendo ella, hasta el pie de la cruz, donde se le reveló que ella forma parte de la familia de Jesús de un modo nuevo y, al mismo tiempo, en armonía con lo que ella había vivido siempre guiada por el Espíritu Santo. Jesús habita “en medio” de los suyos, como en su casa ya reconstruida por obra del Espíritu Santo, según el mandado del amor. “Nosotros tenemos un Padre que sabe llorar, que llora con nosotros. Un Padre que nos espera para consolarnos, porque conoce nuestros sufrimientos y ha preparado para nosotros un futuro diferente. Esta es la gran visión de la esperanza cristiana, que se dilata todos los días de nuestra existencia, y nos quiere consolar” (Papa Francisco, 22 agosto 2017)

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María guarda en su corazón el encargo de Jesús ("he aquí a tu hijo"), con la resonancia de otras afirmaciones de Jesús: "mis hermanos", "mis ovejas", "mi viña", "mi Iglesia", “mis amigos”…

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