Miércoles semana 25ª Tiempo Ordinario (27 septiembre, S. Vicente de Paul)

De Corazón a corazón: Esd 9,5-9 ("El Señor nos ha concedido la gracia de dejarnos un resto y de darnos una liberación en su lugar santo"); Lc 9,1-6 ("Les envió a proclamar el Reino de Dios y a curar… Recorrían los pueblos")

Contemplación, vivencia, misión: Continuar la misma misión de Jesús supone vivir con el corazón libre para seguirle y amar como él. Se anuncia la “alegría” y la “buena nueva” del “Reino”, que es el mismo Jesús, su persona, su mensaje, sus dones. Así se rehace el templo de Dios, que es ahora el “Emmanuel” presente en su Iglesia y en cada corazón humano. El "resto" indica el pequeño grupo de los "pobres de espíritu", que son privilegiados ante Dios, porque son marginados en el mundo. Los santos misioneros nos invitan a descubrir “la relación entre la esperanza y la memoria, con particular referencia a la memoria de la vocación. ¿Cómo se descubre la propia vocación en este mundo? … el Evangelio nos dice que el primer indicador es la alegría del encuentro con Jesús” (Papa Francisco, 30 agosto 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María es "la pobre del Señor", la "pequeña", la que, con San José, compartió la humildad y la vida escondida de Jesús. Y en nuestra pequeñez nos invita a abrir el corazón a la esperanza.

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