Lunes semana 27ª Tiempo Ordinario (9 octubre 2017)

De Corazón a corazón: Jon 1,1-2,11 (Huida de Jonás); Lc 10,25-37 (Parábola del buen samaritano: "Haz tú lo mismo")

Contemplación, vivencia, misión: Dios siempre obra así: ofreciendo su misericordia a quien reconoce su propio pecado y se arrepiente. Jesús es la personificación de la misericordia divina, también y especialmente como “buen samaritano”. Ante un hermano necesitado, algunos pasan de largo, otros prefieren huir del compromiso. El Señor es capaz de recuperar hasta a los que han huido. Su misericordia no tiene límites y hace posible la recuperación del mismo Jonás, convirtiéndole en un signo de la muerte y resurrección de Jesús. “Dios no desilusiona: si ha puesto una esperanza en nuestros corazones, no la quiere truncar con continuas frustraciones. Todo nace para florecer en una eterna primavera. También Dios nos ha hecho para florecer” (Papa Francisco, 20 septiembre 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María es Madre de “la misericordia”, es decir, del mismo Jesús. Ella nunca pasa de largo; nuestras penas y alegrías son más suyas que nuestras; sólo espera que la dejemos entrar. Con ella nos sentiremos hermanos de todos.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.