Miércoles semana 27ª Tiempo Ordinario (11 octubre 2017)

De Corazón a corazón: Jon 4,1-11 (Enfado de Jonás ante la conversión de Nínive; Dios se compadece de la gran ciudad); Lc 11,1-4 (“Señor, enséñanos a orar… Decid: Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: Cristo nos ha introducido en su oración íntima al Padre, compartiendo con nosotros sus sentimientos y amores: al contemplar “su sol”, las flores y los pájaros, pero sobre todo al mirar a los hermanos con sus mismas pupilas de misericordia, cercanía y solidaridad. Entonces nuestra oración es auténtica y ya podemos decir con su misma voz y su mismo amor: “Padre nuestro”. Con esta oración y con su mandato del amor, “Jesús nos ha entregado una luz que brilla en las tinieblas: defiéndela, protégela. Esta única luz es la riqueza más grande confiada a tu vida … ¡Sueña! Sueña con un mundo que todavía no se ve, pero que es cierto que llegará” (Papa Francisco, 20 septiembre 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Con María se aprende a meditar y asimilar el Misterio de Cristo, “nuestra esperanza” (1Tim 1,1). “La esperanza nos lleva a la existencia de una creación que se extiende hasta su cumplimiento definitivo, cuando Dios será todo en todos” (Papa Francisco, 20 septiembre 2017).

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