Jueves semana 27ª Tiempo Ordinario (12 octubre, Virgen del Pilar)

De Corazón a corazón: Mal 3,13-20 (“Serán ellos para mí… propiedad personal, seré indulgente con ellos”); Lc 11,5-13 (Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá… el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios nos quiere dar todo y hasta se nos da a sí mismo. Pedimos, buscamos, llamamos, porque quiere que nuestro corazón se abra con confianza filial. Él ya conoce nuestros deseos, pero quiere que los expresemos con nuestras palabras filiales. Luego, él nos da mucho más, especialmente si le pedimos su mismo amor, “expresado” entre el Padre y el Hijo y personalizado en el Espíritu Santo. ¿Qué queremos más? “Cuando te encuentres atemorizado ante cualquier dificultad de la vida, recuérdate que tú no vives sólo por ti mismo. En el Bautismo tu vida ha sido ya sumergida en el misterio de la Trinidad y tú perteneces a Jesús” (Papa Francisco, 20 septiembre 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: Cuando oramos como quien tiene “sed” de Dios, aprendemos el valor salvífico de la meditación de la Palabra en el corazón, como hizo María. Ella es “modelo de fe vivida”, que se fundamenta en “la roca” de Cristo (1Cor 10,4).

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