Sábado semana 28ª Tiempo Ordinario (21 octubre 2017)

De Corazón a corazón: Rom 4,13-18 “Abraham “esperando contra toda esperanza, creyó y fue hecho padre de muchas naciones”); Lc 12,8-12 (“Cuando os lleven ante los magistrados… el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir”).

Contemplación, vivencia, misión: La vida de Jesús (como la de sus seguidores) está impregnada de Espíritu Santo: Encarnación, visitación, bautismo, anuncio de un nuevo nacimiento, promesa y comunicación del Espíritu, etc. Ser “prisionero del Espíritu” como Pablo, supone no dejarse guiar por otras mociones (del espíritu malo o del espíritu “natural”). Ante las dificultades, no existe otra actitud auténtica fuera de la de Jesús: siempre se trata del “cáliz” preparado por el Padre para hacer de la vida una donación, esperando más allá de toda humana esperanza. “Los pobres son los primeros portadores de la esperanza” (Papa Francisco, 27 septiembre 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María quiere cantar en nuestro corazón su “Magníficat”, recordando las promesas hechas a Abraham y cumplidas en Jesús que vive en nosotros.

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