Lunes semana 29ª Tiempo Ordinario (23 octubre 2017)

De Corazón a corazón: Rom 4,20-25 (“Jesús… fue entregado por nuestros pecados y resucitó por nuestra justificación”); Lc 12,13-21 (La parábola sobre el rico que atesora en vano: “Guardaos de toda avaricia”)

Contemplación, vivencia, misión: Dicen que el mundo está en crisis económica. Hay hambre (actualmente mil millones de personas)  y desempleo, inseguridad y trampa en las finanzas. El corazón del hombre, cuando no vive del amor, es un pozo sin fondo que nunca se sacia y entonces nunca es feliz. La fe en las promesas de Dios, a través de Cristo muerto y resucitado, purifica todo y contagia de su mismo amor divino. “Jesús e «el primero y el más grande evangelizador» (Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 7), que nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espíritu Santo” (Mensaje Domund 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: El único tesoro que no se pierde es la caridad auténtica: estar atentos a las necesidades de los hermanos y comprometerse para ayudar, como María en las bodas de Caná. “Si Dios está con nosotros, nadie nos robará esa virtud de la cual tenemos absolutamente necesidad para vivir. Nadie nos robará la esperanza. ¡Vayamos adelante!” (Papa Francisco, 27 septiembre 2017).

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