Domingo 30º Tiempo Ordinario, Año A (29 octubre 2017)

De Corazón a corazón: Ex 22,20-26 (Amor a los necesitados en el A.T.: “Si él me invoca, lo escucharé, porque soy compasivo”); 1Tes 1,5-10 ("Partiendo de vosotros, ha resonado la Palabra del Señor y vuestra fe se ha difundido"); Mt 22,34-40 ("Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente… Amarás a tu prójimo como a ti mismo")

Contemplación, vivencia, misión: El mejor regalo que podemos hacer a los hermanos es el de compartir y contagiar la fe en Cristo. Hay muchas clases de pobreza, pero la más honda es la de no encontrar el sentido de la propia vida por falta la luz de Cristo. Para M. Teresa de Calcuta, los más pobres eran los que no tienen fe. Quien anuncia y contagia esta fe, se preocupa también y mucho mejor, de todas las otras pobrezas y necesidades de los demás. “El cristiano es un misionero de esperanza. No por su mérito, sino gracias a Jesús, el grano de trigo que, cae en la tierra, ha muerto y ha dado mucho fruto (Cfr. Jn 12,24)” (Papa Francisco, 4 octubre 2017).

* Con la “Madre de la Esperanza”, a la sorpresa de Dios Amor: María se desplazó presurosa y gozosa para servir humildemente en casa de su prima Isabel; le apremiaba Jesús que lo tenía en su seno y en su Corazón.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.