Dedicación Basílica San Juan de Letrán (9 noviembre 2017)

De Corazón a corazón: Ez 47,1-2.8-9.12 ("Esta agua viene del santuario) / 1Co 3,9-11.16-17 ("Somos edificación de Dios… el cimiento es Jesucristo… el Espíritu habita en vosotros"); Jn 2,13-22 ("La casa de mi Padre")

Contemplación, vivencia, misión: Somos "casa" de Dios, "cuerpo" o expresión de Cristo, "consortes" (Iglesia "esposa") de Cristo para correr su misma suerte. La “casa de mi Padre” (Jn 2,16; cfr. Lc 2,49) indica que toda la creación es morada de Dios, manifestada especialmente en el signo del templo. Pero el “templo” es el mismo Jesús (Jn 2,21). A la Samaritana se la invita a abrir el corazón con autenticidad a los nuevos vientos del Espíritu de Amor. Ahora el templo de Dios tiene que ser especialmente el corazón, donde mora el mismo Dios y hace de todos nosotros su misma familia divina, de “piedras vivas” cimentadas en Cristo. Jesús se “reedifica” constantemente en nosotros, por el perdonar y la fe vivida. "Un templo es la única cosa digna de representar el sentir de un pueblo" (Antoni Gaudí).

* Con María, Madre del "pan de vida": El templo (como el de San Juan de Letrán) simboliza toda esta realidad de Iglesia que es caridad (presidida por el sucesor de Pedro) y que encuentra en María su modelo y Madre. El discípulo amado recibe a María "en su casa" (Jn 19,27), es decir, en "comunión de vida" (Redemptoris Mater 45). María está "en el corazón de la Iglesia" (id. 27).

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