Domingo 32º Tiempo Ordinario, Año A (12 noviembre 2017)

De Corazón a corazón: Sab 6,12-16 ("La Sabiduría fácilmente la contemplan los que la aman, y la encuentran los que la buscan. Se anticipa a darse a conocer a los que la anhelan"); 1Tes 4,13-18 ("Si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús"); Mt 25,1-13 (Parábola de las diez vírgenes: "¡Ya está aquí el esposo! ¡Salid a su encuentro!")

Contemplación, vivencia, misión: No hay ser humano que no busque la verdad y el bien. La cuestión es cómo se busca y por qué. Quien busca la “sabiduría” con autenticidad, la busca deseándola humildemente, confiando filialmente y amando fraternalmente. “Quien madruga por ella, la encuentra sentada a la puerta” (Sab 6,14). Si Dios ha creado todo por Cristo y para él, la búsqueda es auténtica cuando se le busca a él. La vida recobra su sentido en Cristo resucitado presente en la historia y en la vida de cada uno. Todos los días son un examen de amor.

* Con María, Madre del "pan de vida": La maternidad de María respecto a Cristo (como Madre de Dios) y respecto a nosotros (como Madre espiritual o Madre de la Iglesia) es maternidad “virginal”. Todo lo que ella tiene es para ser Madre de Cristo y nuestra. Aceptar su maternidad virginal equivale a querer amar a Cristo con todo el corazón, como ella y con ella. Porque María "está en el corazón de la Iglesia" (RMa 27).

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