Martes semana segunda Adviento (12 diciembre, Virgen de Guadalupe)

De Corazón a corazón: Is 40,1-11 ("Consolad a mi pueblo… abrid camino al Señor… como un pastor pastorea su rebaño"; Mt 18,12-14 ("Si un pastor tiene cien ovejas y se le descarría una"…)

Contemplación, vivencia, misión: Así es el Señor. Nos ama a cada uno de modo irrepetible. Nos ha creado y redimido porque nos ama. El corazón humano respira cuando se siente amado así. Pero en todas las cosas y en todas las personas hay una chispita de este amor divino. A veces, hay que soplar en el rescoldo para que brote la llama. Tenemos una herencia común. Lo que Dios ha hecho en su Madre y nuestra, la Inmaculada, es para nuestro bien. Para Jesús no hay “cosas”, sino personas amadas entrañablemente: son “los pequeños” (en el contexto de San Mateo). “En la Misa, nos unimos a Él. Más aún, Cristo vive en nosotros y nosotros vivimos en Él” (Papa Francisco, 22 noviembre 2017).

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: San Ambrosio invitaba a hacerse eco “gozoso” del "Magníficat" de María: "Que el alma de María esté en cada uno para alabar al Señor; que su espíritu esté en cada uno para que se alegre en Dios" (Expos. sobre San Lucas). Ntra. Sra. de Guadalupe: https://compartirencristo.files.wordpress.com/2011/05/guadalupe1.doc

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