Miércoles semana primera Tiempo Ordinario (10 enero 2018)

De Corazón a corazón: 1Sam 3,1-4,1 ("Habla, Señor, que tu siervo escucha"); Mc 1,29-39 ("Curó a muchos… Fue a un lugar solitario y se puso a hacer oración… Todos te buscan… Vayamos a otra parte”)

Contemplación, vivencia, misión: En el Corazón de Jesús cabemos todos y cada uno: también la suegra de Pedro y toda la muchedumbre que le buscaba. Jesús se entrega generosamente a la acción apostólica y a la contemplación, se inserta en un lugar preciso y marcha hacia otro lugar… La armonía está en la “misión”: ser fiel a la misión recibida del Padre. Ha venido sólo para realizar este proyecto de amor. Es la disponibilidad desde el seno de María: “vengo para hacer tu voluntad” (Heb 10). En ella había resonado ya la fidelidad de Samuel (“Habla, Señor, que tu siervo escucha”).

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: María se dejó sorprender y contagiar por la vida “sacerdotal” de Jesús, “ocupado en las cosas” o en el amor de donación al Padre (Lc 2,49.51), como “pan partido” y “pan de vida”. “El altar es Cristo: es figura de Cristo. Cuando miramos al altar, miramos precisamente donde está Cristo. El altar es Cristo” (Papa Francisco, 20 diciembre 2017).

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