Viernes semana primera Tiempo Ordinario (12 enero 2018)

De Corazón a corazón: 1Sam 8,4-7.10-22 (El pueblo pide un rey a Samuel); Mc 2,1-12 (Jesús “les anunciaba la palabra… Le trajeron un paralítico… Hijo, tus pecados te son perdonados”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús convive con cada persona humana, compartiendo con ella su misma historia: trabajo, familia, salud, preocupaciones, pecados, vida privada. Sólo Dios hecho hombre puede obrar así, sin herir la libertad humana. Él ha sido herido por nuestros pecados (que son un “no” al Amor) y sólo él puede perdonarlos. Pocos se dejan sorprender por él. El corazón se siente realizado cuando se abre generosamente al amor. Cristo se hace encontradizo con cada redimido, para asumir su historia concreta. No estamos nunca solos. La vida tiene sentido en él.

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: María pronunció muchas veces el nombre de “Jesús” (Salvador); y vio este nombre “escrito en la cruz”, cuando el Señor le dijo: “He aquí a tu hijo” (Jn 19,20.26). Ella nos recibió como un pedazo de sus mismas entrañas, alimentados por el mismo “pan de vida”. “La Eucaristía brota siempre de su corazón traspasado” (Papa Francisco, 20 diciembre 2017)

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