Sábado semana primera Tiempo Ordinario (13 enero 2018)

De Corazón a corazón: 1Sam 9,1-10,1 (Samuel unge a Saúl como rey); Mc 2,13-17 (“Vio a Leví… Sígueme… No he venido a llamar a justos, sino a pecadores”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús llama con una declaración de amistad para convivir con él. Nos saca del polvo y del barro, para hacernos sus amigos. Sólo pide relación, sintonía, imitación, y él nos regala participación en su misma vida divina. La vocación tiene siempre como objetivo amarle y hacerle amar. Cuando uno se separa de esta perspectiva vocacional, puede terminar como Saúl o como Judas. Su “sígueme” resuena en los corazones que él ha escogido, como en Mateo el publicano o en Saulo el perseguidor. La iniciativa es suya, siempre como declaración de amor.

*Con la Madre de Jesús, Madre del “Pan de vida”: El Señor fortalece nuestra debilidad para hacernos testigos de su misericordia. María cantó la misericordia de Dios para todos, experimentada en su propia “nada” (Lc 1,48.50). Recibió al “pan de vida” para comuicarlo a todos: “por la vida del mundo” (Jn 6,51)

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